¿Perros o gatos? El eterno debate, contestado por la ciencia

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Pocos temas pueden generar un debate tan cruento como la eterna pregunta: "¿Te gustan más los perros o los gatos?". Aunque todos sepamos que nuestra mascota es la más lista y adorable, comparar de forma científica sus capacidades no es tarea fácil. No sólo por ser dos especies muy diferentes, sino por el gran número de razas existentes.

¿Qué es un gato? ¿Y un perro?

Una pregunta menos tonta de lo que pueda parecer. El perro ('Canis lupus familiaris') es una subespecie del lobo ('Canis lupus') que el ser humano domesticó por vez primera hace unos 15.000 años en Asia —otros estudios afirman que lo hizo hace unos 19.000 años en Europa—. Un proceso cuyo origen exacto no está claro, aunque es probable que comenzara con lobos hambrientos que aprovechaban los restos de comida de los campamentos humanos. Aquellos más dóciles terminaron por convivir con nosotros en una 'simbiosis' de protección mutua.

El gato ('Felis silvestris catus') es una subespecie del gato montés euroasiático o gato salvaje ('Felis silvestris'). La amistad entre seres humanos y felinos tardó bastante más: el primer gato no se restregó por las piernas de una persona hasta hace 5.000 años en China, cuando la agricultura provocó la acumulación de alimentos... y de roedores.

Perros que entienden y gatos que pasan

Los defensores de los canes presumen de los lazos que les unen a sus mascotas, y los estudios parecen apoyar esta tesis. Los perros, por ejemplo, entienden algunas partes del habla humana de una forma muy similar a nosotros, una habilidad fundamental a lo largo de su evolución para comprender órdenes. También son capaces de comprender si sus dueños están contentos o enfadados —en lo que es la primera evidencia de que un animal no humano pueda distiguir expresiones faciales de otra especie—.

Estos datos no deben extrañarnos si tenemos en cuenta los vínculos emocionales que ha moldeado la evolución entre perros y humanos. Los niveles de oxitocina, la hormona relacionada con la conducta maternal y la confianza, se incrementa en ambas especies tras el contacto visual. "Los resultados sugieren que los humanos muestran un afecto similar por sus compañeros al que sienten por su familia", escribían los autores del estudio publicado en 'Science'.

Los gatos, como bien saben sus dueños, son independientes. No es su culpa: mientras que los perros han evolucionado de un animal con vínculos sociales tan fuertes como es el lobo, los felinos son animales solitarios —además de nocturnos—. Esto ha frustrado a los investigadores, que observan impotentes cómo estas mascotas pasan de sus experimentos.

Esto no quiere decir que los gatos no establezcan lazos con sus dueños, aunque estos podrían ser más diferentes de lo que nos gustaría. Un estudio de la Universidad de Sussex publicado en la revista 'Current Biology' determinó que los felinos son expertos en manipular a sus dueños: saben cómo y a quién maullar cuando quieren conseguir comida. Pocos gatófilos pueden resistirse a esa protesta con ronroneo que insta a rellenar el cuenco.

La difícil inteligencia gatuna

Una cuestión que puede derivar en pelea: ¿Son más listos los gatos o los perros? La inteligencia es un rasgo difícil de medir entre seres humanos y todavía más en otros animales. Una vez más, existe gran multitud de estudios con canes pero, una vez más, esto no demuestra nada: es difícil examinar a alguien que ni siquiera quiere entrar en el aula.

Existen grandes diferencias entre las razas perrunas. El clásico libro 'La fabulosa ineligencia de los perros', publicado en 1994 por el investigador de la Universidad de la Columbia Británica Stanley Coren, sigue siendo un texto de referencia en lo que a capacidad de entrenamiento y resolución de problemas se refiere. En esta lista, el Border collie, el caniche y el pastor alemán suben al podio, mientras que el Bulldog, el Basenji y el galgo afgano se colocan en las últimas posiciones.

Si tomamos como ejemplo a las razas más capaces, los perros son capaces de resolver problemas complejos, contar y hasta comprender más de cien palabras. Algunos casos excepcionales, como la Border collie Chaser, entiende más de mil. Para hacernos una idea, un estudio de Coren afirma que la inteligencia de un can es comparable a la de un niño de dos años. Y sí, los perros viejos pueden aprender trucos nuevos.

Los estudios sobre inteligencia perruna son bien conocidos, por lo que tiene más sentido hablar de sus 'rivales'. Como en el caso anterior, los investigadores que han intentado analizar las capacidades intelectuales de los gatos se han topado con la mayor de las indiferencias. El referente mundial en cognición animal Ádám Miklósi lo sabe bien: "Es más fácil trabajar con peces que con gatos", bromea en esta entrevista a 'Slate'.

Miklósi ha llevado a cabo numerosos estudios con perros que luego no ha podido replicar con gatos por su falta de interés. Además, los felinos consideran los lugares ajenos y pequeños estresantes, ya que no suelen abandonar su territorio, por lo que las pruebas en un laboratorio son tarea imposible. El investigador ha intentado solucionar esta limitación estudiando a los animales en sus casas, pero aun así varios de los sujetos terminan por 'abandonar' las pruebas.

Para Miklósi, esto no quiere decir que los gatos sean más tontos que los perros, pero no han pasado tanto tiempo con nosotros como los canes. Esto hace que sean tan difíciles de estudiar —y que el número de estudios con perros sobrepase ampliamente al de felinos—, pero no que su inteligencia sea un misterio eterno para la ciencia. Las nuevas tecnologías como el 'eye tracking' y las resonancias magnéticas podrían desvelar en qué piensan los gatos. "Antes de 1998 nadie pensaba que valiera la pena estudiar a los perros. Creo que los gatos serán la siguiente frontera", afirma el investigador en el artículo de 'Slate'.

Policías y reyes de internet

La mascota más útil es la de uno mismo, pero esto no impide que perros y gatos tengan y hayan tenido funciones muy valiosas para la sociedad. La lista de 'trabajos' de los perros es larga: pastores, guardianes, policias... y más recientemente detectores de explosivos y hasta de cáncer. Su prodigioso olfato, sumado a su facilidad de entrenamiento han convertido a nuestros compañeros en miembros útiles de la sociedad.

Los gatos, por el contrario, sirven para cazar ratones. Aunque, eso sí, se han convertido en los reyes indiscutibles de internet y desafían a la física al caer. Por el contrario, recientemente han adquirido algo de mala fama por el impacto medioambiental que tienen sobre las poblaciones de otros animales, algo que sus dueños se niegan a admitir. Por el contrario la huella ecológica, calculada en 'New Scientist', pone en mal lugar a nuestros amigos perrunos: un Toyota Land Cruiser tiene un impacto menor en un 50% al de un can de tamaño medio.

El debate entre perros y gatos enciende a los dueños y amantes de los animales de una forma en que la ciencia no puede competir. Los canes llevan más tiempo entre nosotros y han evolucionado para seguir nuestras órdenes, aunque eso no implique que sean más inteligentes que los felinos. En cualquier caso, no se preocupen demasiado por demostrar qué mascota es mejor: a ellas les da igual.

Fuente: Diario El Confidencial