En un encuentro insulso en el que ninguno de los dos cuadros hizo más por merecer más que su rival, los Saints rascaron oro en los instantes finales.

Con la sorprendente presencia de Cameron Borthwick-Jackson por primera vez en el once inicial de Louis van Gaal por el lesionado Ashley Young, el Manchester United  arrancó impreciso, buscando a Anthony Martial como referencia ofensiva. Se hizo con la pelota no obstante el equipo de Old Trafford, privando de su posesión a un Soton tímido, agazapado en los compases iniciales.

Fue una primera mitad tediosa, sin llegadas peligrosas por parte de ninguno de los contendientes y con apenas un disparo entre los tres palos, por parte de un United que se asoció con frecuencia en el centro del campo con Schneiderlin, Fellaini y Ander Herrera al mando de las operaciones. Se alcanzó la media hora de choque sin apenas señales del equipo de Ronald Koeman, escondido en terreno propio.

Parecían haber firmado un armisticio dos rivales inofensivos, sin malicia. Anulada la velocidad de Sadio Mane, los vistantes optaron por el repliegue, dejando las alternativas para más adelante. Tras la reanudación Van Gaal buscó un cambio de efecto. Introdujo calidad con Juan Mata y retiró el equilibrio de Fellaini. 

Le funcionó al United esta maniobra desde el banquillo, al menos mientras el Southampton se mantuvo tranquilo, esperando que los nervios llegaran a Old Trafford y no en carne propia. Koeman también probó alternativas e introdujo a hombres de refresco.

Precisamente Charlie Austin , llegado en este mercado invernal, entró por Sadio Mané en el minuto 79 y al igual que hiciera en su debut con los Saints, marcó. Marcó y resolvió. Con apenas dos disparos entre los tres palos, el Southampton ya lanzó a puerta más que el United y le sirvió para ganar.

Nueva decepción en el Manchester United, que continúa sin dar con la tecla y sigue desperdiciando ocasiones para alzarse a los puestos altos la clasificación.